Echar un polvo: origen y significado

¿No sabes qué significa echar un polvo? El castellano es un idioma con cientos de frases hechas y expresiones que se usan en los entornos más concretos, como también en las conversaciones más mundanas. Todos hemos escuchado y usado alguna que otra hablando con alguien, y conocemos todo lo que el lenguaje tanto coloquial como sofisticado puede ofrecer en este sentido.

Una de las construcciones más populares en la lengua de Cervantes es la de echar un polvo. Siempre cargada con ciertas connotaciones sexuales, poco se sabe de su origen real, aunque aquí vamos a tratar de arrojar algo de luz al respecto, así como a explicar su significado real.

¿Qué es echar un polvo?

Echar un polvo es una expresión ligeramente vulgar que se interpreta como practicar sexo. Una frase que se lleva usando desde hace siglos como otra forma de insinuar, o directamente decir, que se ha realizado o se va a realizar el acto sexual con otra persona, independientemente de su género.

En otros países, aunque no existe esta misma frase, sí que pueden aparecer construcciones muy similares que gozan del mismo sentido. Así, por ejemplo, si se fuera a traducir la expresión “echar un polvo” del castellano al italiano, se convertiría en “andiamo a scopare”. Una frase cuya traducción literal es “vamos a barrer”.

Echar un polvo

Doble sentido tanto en el idioma de origen como en el de destino. El uso del vocabulario y del léxico tiene eso, que a veces se puede reinterpretar por completo para darle un significado totalmente distinto.

¿De dónde viene la expresión “echar un polvo”?

A pesar de lo común que es, lo cierto es que pocos saben el origen auténtico de la frase “echar un polvo”. Indagando en su pasado, se pueden encontrar dos explicaciones completamente diferentes, cosa que le da un aspecto incluso más interesante a esta construcción tan particular.

Polvo eres y en polvo te convertirás.

Una de las dos interpretaciones que hay, y la que menos se defiende actualmente, tiene que ver con la construcción “Pulvis es et in pulverem reverteris”, que se traduce al castellano como “Polvo eres y en polvo te convertirás”.

Realmente, una de sus traducciones e interpretaciones (que no por ello la más adecuada), viene a decir algo así como “del polvo venimos y en polvo nos convertiremos”. Cosa que, sumada al doble sentido, invita a pensar que ese “polvo” al que se hace mención en la frase es el coito con el que se concibe a una persona. Así, el origen del ser humano se vincula al polvo y este, a su misma vez, con la cópula.

El tabaco rapé, el origen más probable de la expresión "echar un polvo".

La otra explicación, y la más plausible, data aproximadamente del siglo XVIII y del consumo del tabaco rapé. Este no era más que una especie de tabaco en polvo que se guardaba en uno estuches normalmente metálicos y que se consumía aspirando por la nariz con mucha fuerza. Un acto que, a su vez, provocaba una ristra de estornudos en la persona que lo realizaba.

Dada la situación, y también que eran las clases altas quienes lo consumían con más asiduidad, el aspirar tabaco rapé se consideraba de poca educación en público, por lo que se solía realizar en la intimidad. Así, cuando se organizaba una reunión o había un encuentro entre un número de personas, era habitual ver a más de uno abandonando el lugar para tomar este tabaco.

Cuando lo hacían, como símbolo de cortesía, aseguraban que se marchaban para “echar un polvo”. Puede que en principio tuviera ese sentido, pero, con el paso del tiempo, comenzaron a aprovechar también esta excusa para mantener breves encuentros sexuales con otras personas allí presentes que también esgrimían el mismo argumento.

De esta forma, con el paso del tiempo la expresión fue cambiando su sentido original por la otra intención que había tras su uso. Así, “echar un polvo” pasó de ser el consumo de rapé a significar lo que significa actualmente.

Aunque no se termina de llegar a un consenso sobre cuál es la más adecuada, cualquiera de estas dos interpretaciones se considera como válida en la actualidad. No obstante, la explicación del consumo de tabaco rapé es la que más adeptos tiene actualmente. Puede ser la más acertada, aunque es difícil dar con algo que termine de demostrar que es la explicación real.